Lo que hoy anunciamos –una Agenda para la acción mundial durante los próximos 15 años– es una carta para las personas y el planeta en el siglo XXI. Los niños y los jóvenes de ambos sexos son agentes fundamentales del cambio y encontrarán en los nuevos Objetivos una plataforma para encauzar su infinita capacidad de activismo hacia la creación de un mundo mejor*.
*(Párrafo 51 de A/RES/70/1. “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, https://undocs.org/es/A/RES/70/1)
Actualmente, en el mundo hay alrededor de 1.200 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años, que representan aproximadamente el 16% de la población mundial. Su participación activa en los esfuerzos para lograr un desarrollo sostenible es fundamental para alcanzar sociedades inclusivas y justas, tanto como para evitar las peores amenazas y enfrentar los mayores desafíos para el desarrollo sostenible, como los impactos del cambio climático, el desempleo, la pobreza, los conflictos bélicos y la migración.

En los próximos años, la calidad de la educación, el acceso a oportunidades de trabajo decente, la persistencia de desigualdades de género y las crisis ambientales y climáticas tendrán un impacto decisivo en las vidas de millones de personas jóvenes. En este contexto, las juventudes demandan y ejercen un papel protagónico en la configuración de sus propios futuros y en la toma de decisiones que afectan a las generaciones presentes y futuras.
Sus conocimientos, propuestas y capacidad de movilización, cuando se articulan mediante espacios institucionales de diálogo intergeneracional y participación estructurada, resultan clave para avanzar en la implementación de la Agenda 2030 y su visión transformadora de un mundo sin pobreza, con desarrollo social inclusivo, económico y tecnológico en armonía con la naturaleza, donde nadie se quede atrás.
En América Latina y el Caribe la población joven es cercana a los 160 millones de personas y, en varios países de la región, su peso relativo continuará siendo significativo en las próximas décadas. Sin embargo, las juventudes enfrentan profundas brechas estructurales que limitan el ejercicio de sus derechos y condicionan sus trayectorias educativas, laborales y de autonomía. Persisten desigualdades en el acceso a una educación de calidad, en el desarrollo de capacidades pertinentes para la inserción productiva y en las oportunidades de empleo decente.
En este marco, las personas jóvenes pueden realizar aportes sustantivos e innovadores para enfrentar los desafíos del desarrollo sostenible en la región, siempre que cuenten con las capacidades, apoyos institucionales y condiciones habilitantes adecuadas.
A su vez, el compromiso de las juventudes con la implementación, seguimiento y examen de los ODS puede tener un impacto positivo en su desarrollo integral y al fortalecimiento de la cohesión social.
La Agenda 2030 ofrece un marco común para articular aspiraciones individuales y colectivas, promover la corresponsabilidad intergeneracional y avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas y sostenibles, con la igualdad como principio orientador.
Las juventudes de América Latina y el Caribe están participando activamente en la Agenda 2030 a través de diversos mecanismos. En particular, las actividades impulsadas por el Caucus Regional de Infancia y Juventud (MEsLAC–MGCY) han sido centrales en la articulación de la participación juvenil regional.
Laboratorio de Ideas de Juventudes para Fortalecer la Participación Juvenil en América Latina