Campo energía heliótica en un atardecer
Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos

Descripción

La energía es fundamental en todos los desafíos y oportunidades a los que hace frente el mundo hoy. Toda actividad en la sociedad moderna actual requiere energía para operar. Sin embargo, el uso de combustibles fósiles ha impactado de forma negativa en el medio ambiente, por lo que es necesario transformar nuestro sistema energético para que sea renovable y sostenible. La energía sostenible es una oportunidad que transforma vidas, economías y el planeta.

Mensajes clave de la región sobre los temas que aborda el ODS 7 y sus metas

      • La energía es fundamental para abordar los grandes desafíos y oportunidades de la región, ya sea para fomentar el empleo, mejorar la seguridad, combatir el cambio climático, asegurar la producción de alimentos o aumentar los ingresos.

      • América Latina y el Caribe ocupa un lugar clave en el contexto global debido a su amplia dotación de recursos naturales críticos y estratégicos para transitar hacia una mayor disponibilidad de energías renovables, lograr los objetivos climáticos globales y combatir el cambio climático. Este nuevo protagonismo implica aprovechar adecuadamente la nueva demanda global de ciertos recursos mineros para generar un desarrollo más sostenible y con igualdad.

      • En la región, el reto del desarrollo radica en compatibilizar el crecimiento económico con los cambios en el patrón de producción y consumo de energía necesarios para desacoplar dicho crecimiento del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, dando mayor espacio a las fuentes renovables de energía, sobre todo en el transporte, y aumentando la eficiencia de la estructura productiva y del funcionamiento de las ciudades. Además, se debe aumentar el acceso y la asequibilidad de la energía para las personas más pobres, asegurando que nadie se quede atrás.
      • Electrificar el transporte es una de las principales herramientas para cumplir con las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional que se mencionan en el Acuerdo de París y mejorar la calidad del aire de las ciudades, siempre y cuando la matriz eléctrica sea en su totalidad renovable.

      • La transición hacia energías renovables, sostenibles, asequibles y seguras resulta imperativa. En este sentido, la flexibilidad de las redes eléctricas para recibir más energía procedente de fuentes renovables es fundamental. Además, el litio es un recurso importante para el desarrollo de baterías de almacenamiento de energía, junto con otras tecnologías de almacenamiento como el hidrogeno verde, que apoyarán una transición limpia hacia la electromovilidad.

    Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos en América Latina y el Caribe

    Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos en América Latina y el Caribe

    El análisis sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que aquí se presenta es el resultado de los debates que tuvieron lugar en el marco del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, convocada bajo los auspicios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Desafíos y oportunidades para la implementación, el seguimiento y el examen del ODS 7 y sus metas

    • Desafíos

      • Si bien el monto de las inversiones en energías renovables ha tenido una tendencia positiva en este siglo, se ha desacelerado recientemente debido a la inercia de las políticas regulatorias y fiscales, la reducción de inversiones públicas y de los costos tecnológicos.

      • El gasto en combustibles de uso doméstico, electricidad y gas tiene un peso desproporcionado en el presupuesto de los hogares más pobres.

      Oportunidades

      • Para América del Sur, se proyectan hasta 2030 inversiones nuevas por 74.000 millones de dólares en proyectos de energías renovables, 36.000 millones de dólares en energías renovables no convencionales y 38.000 millones de dólares en energía hidroeléctrica.

      • La región tiene una oportunidad de industrialización en la manufactura de vehículos eléctricos y el procesamiento de materias primas para la movilidad eléctrica (por ejemplo, litio y cobre), de acuerdo con las mejores prácticas internacionales. Los países de la región que avanzan más rápido en ese campo implementan estrategias nacionales en las que participan entes públicos y el sector privado. Pese a ello, sigue siendo baja la participación de usuarios y consumidores.

Lecciones aprendidas y buenas prácticas con respecto al ODS 7 y sus metas

      • El Programa de Incentivo a las Fuentes Alternativas de Energía Eléctrica (PROINFA) del Brasil, con una inversión de unos 5.400 millones de dólares, impulsó la energía eólica y la hizo competitiva desde el punto de vista del precio con respecto a la energía hídrica, hasta entonces la fuente más barata. En 2016 el 80% de la cadena productiva era nacional.

      • Algunos municipios de la región han optado por poner en marcha acciones más rápidas y sustanciales que los Gobiernos nacionales, con un marcado enfoque en los autobuses y taxis eléctricos. El mercado es aún pequeño, pero crece constantemente. La flota de vehículos eléctricos de la mayoría de los países no alcanza las 1.000 unidades, a excepción de México y Colombia, pero, a medida que se incursiona en la movilidad eléctrica, se prueban también tecnologías e incentivos, al mismo tiempo que se implementa la primera ronda de infraestructura de recarga. Las empresas de energía eléctrica desempeñan en casi todos los países un papel preponderante en la puesta en marcha de infraestructura de carga, así como de proyectos de demostración de buses, taxis y flotillas eléctricas.
      • En un esfuerzo por mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y compensar los choques de los precios de la energía, muchos países del Caribe han comenzado a implementar programas de energías renovables con metas de participación de estas energías que van desde el 10% hasta el 85% del total de la matriz energética para 2030. Sin embargo, las pequeñas economías de la subregión enfrentan considerables dificultades para financiar proyectos de energías renovables, que en general requieren altos niveles de capital inicial. Los instrumentos de financiamiento innovadores, como el uso de préstamos y subvenciones en una modalidad de financiamiento combinado, son una opción para enfrentar las restricciones de tamaño y nivel de riesgo que conllevan los proyectos de energías renovables en la subregión.

Recomendaciones desde América Latina y el Caribe para alcanzar el ODS 7 y sus metas

      • El diálogo regional entre múltiples actores, incluidos el Gobierno, la sociedad civil y el sector privado, es importante para promover las potencialidades y debatir los desafíos del litio como recurso estratégico para la transición hacia energías renovables sostenibles y bajas en carbono, la electromovilidad, la generación de encadenamientos productivos locales y regionales y la diversificación productiva.

      • Debido a los desafíos que implica la minería para la región, se deben desarrollar políticas públicas vinculadas a las prácticas de explotación del litio que garanticen el respeto de los derechos humanos e incorporen una perspectiva de género, aseguren buenas prácticas ambientales, vayan acompañadas de un buen manejo fiscal y macroeconómico de las rentas y promuevan una diversificación productiva con mayor valor agregado, en el marco de una gobernanza efectiva de los recursos naturales.

      • Desde el punto de vista de la viabilidad tecnológica, la capacidad de instalación y el manejo de los precios de mercado, hay un espacio de expansión para las energías renovables. A fin de avanzar se requieren políticas dirigidas a promover nuevos proyectos, sistemas para almacenar grandes volúmenes de energía producidos de manera intermitente por las fuentes renovables, aprovechando los abundantes recursos naturales, y encadenamientos productivos ligados a su producción y sus aplicaciones tecnológicas.
      • En la mayoría de los países de la región existe un potencial para el desarrollo de las energías renovables eólica y solar, así como un gran margen para seguir aumentando la penetración de estas fuentes.

      • Una de las políticas del sector de las energías renovables que debería profundizarse en la región es la promoción de la inversión de las instituciones financieras públicas nacionales, que han ofrecido condiciones atractivas para la formación de capital y han catalizado el financiamiento privado. El desarrollo del sistema financiero y de marcos regulatorios es fundamental para avanzar en la renovación de la matriz energética y construir infraestructura resiliente, sostenible e inclusiva.

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