• The region has made significant progress on access or connection to electricity in recent decades, reaching 97.6% of the population in 2021, while in 2020 close to 88% of the population had access to electricity from clean energy sources. Most of the 16.1 million people who are not connected to electricity in Latin America and the Caribbean live in rural and remote areas where the costs of extending networks and infrastructure are high. Although the situation is very varied, there are countries in the region in which up to 15% of the rural population do not have access to electricity. In South America, there are 4.9 million people without access and in Central America and Mexico 3.7 million.
  • The impacts during and after the pandemic and the conflict in Ukraine have translated directly into an increase in energy vulnerability. The increase in fossil fuel prices (gas, oil and coal) and difficulties in paying electricity bills are two clear examples. These shocks have been amplified by inflation through the higher costs of energy and of transportation of goods and services.
  • Since Latin America and the Caribbean is the most unequal region in the world, energy deficiencies must be considered from a multidimensional perspective, taking inequalities and territorial specificities into account. Households in the most vulnerable quintiles are those with the least access to quality energy services, owing to accessibility or affordability problems. The region’s Indigenous and Afrodescendent populations are among the most vulnerable, given their lack of access to electricity, which is double the proportion for non-Indigenous and non-Afrodescendants.
  • Gender inequalities in the field of energy are reflected in an inability to access clean energy sources for cooking and in responsibilities for acquiring and managing energy for the home. Likewise, the use of energy sources such as firewood and biomass is linked to health problems because of indoor pollution. This demonstrates the hurdles related to energy poverty that must be overcome to make progress on other Goals, with many women heads of household in the region.
  • La región ha avanzado significativamente en las últimas décadas en lo relativo al porcentaje de población con acceso o conexión a electricidad, pues, en 2021, esta cifra era del 97,6%, en tanto que, en 2020, cerca del 88% de la población tenía acceso a electricidad procedente de fuentes de energía limpias. La mayor parte de los 16,1 millones de personas que no tienen conexión a electricidad en América Latina y el Caribe viven en zonas rurales y remotas, donde los costos de ampliación de las redes e infraestructuras son elevados. Aunque en la región se observan situaciones muy diversas, hay países en los que hasta el 15% de la población rural no tiene acceso a electricidad. En América del Sur, hay 4,9 millones de personas sin acceso y, en Centroamérica y México, esta cifra es de 3,7 millones.
  • Las repercusiones de la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) y del conflicto en Ucrania se han traducido directamente en un aumento de la vulnerabilidad energética. El incremento de los precios de los combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) y las dificultades de pago de las cuentas de electricidad son dos ejemplos claros. Estos choques se han visto amplificados por la inflación, a través del encarecimiento de la energía y del transporte de bienes y servicios.
  • Dado que América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, las carencias energéticas deben considerarse desde una perspectiva multidimensional, teniendo en cuenta las desigualdades y las especificidades territoriales. Los hogares de los quintiles más vulnerables son los que tienen menos acceso a servicios energéticos de calidad, debido a problemas de accesibilidad o asequibilidad. Las poblaciones indígenas y afrodescendientes de la región se encuentran entre las más vulnerables, dado que su falta de acceso a la electricidad duplica la proporción que presentan las poblaciones no indígenas ni afrodescendientes.
  • Las desigualdades de género en el ámbito de la energía se reflejan en la imposibilidad de acceder a fuentes de energía limpia para cocinar y en las responsabilidades de adquirir y gestionar la energía para el hogar. Asimismo, el uso de fuentes de energía como la leña y la biomasa está vinculado a problemas de salud, debido a la contaminación intradomiciliaria que generan. Esto demuestra los obstáculos relacionados con la pobreza energética que deben superarse para avanzar en otros Objetivos, teniendo en cuenta la gran cantidad de mujeres que son jefas de hogar en la región.
  1. Energy is central to every major challenge and opportunity the world faces today. However, the use of fossil fuels has adversely affected the environment, which is why a transformation of the energy system towards renewable and sustainable power is necessary. In this context, energy is becoming a transformative industry based on innovation, efficiency and renewable and cleaner sources, which can contribute to creating quality jobs and developing new value chains to foster the recovery of the regional economy. In the region of Latin America and the Caribbean there is considerable progress on target 7.1 of universal access to energy services, although multidimensional energy poverty persists, and the challenge of reaching remote rural populations remains. Although there is progress on target 7.2 to increase the share of renewable energy in the energy mix, the region’s energy matrix is still largely based on fossil fuels and vulnerable to external geopolitical shocks —particularly in the case of hydrocarbon-importing countries— persisting instrumental and regulatory challenges, and lack of energy security and integration that hampers progress at the speed required to achieve this target. Target 7.3 to increase energy efficiency requires considerable attention, as in the rest of the world, but is also a great transformative opportunity. Progress toward target 7.a is receding in the region, despite it being the enabler to achieve the other targets.
  1. La energía es fundamental en todos los desafíos y oportunidades a los que hace frente el mundo actualmente. Sin embargo, el uso de combustibles fósiles ha afectado negativamente al medio ambiente, por lo que es necesario transformar el sistema energético para que la energía utilizada sea renovable y sostenible. En este contexto, el sector de la energía se está convirtiendo en una industria transformadora, basada en la innovación, la eficiencia y las fuentes renovables y más limpias, que puede contribuir a generar empleos de calidad y a desarrollar nuevas cadenas de valor para favorecer la recuperación de la economía regional. En América Latina y el Caribe, se ha avanzado considerablemente en el cumplimiento de la meta 7.1 sobre acceso universal a servicios energéticos, aunque persisten la pobreza energética multidimensional y el reto de llegar a las poblaciones rurales remotas. Aunque se ha progresado en lo que se refiere a la meta 7.2, relacionada con el aumento de la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas, la matriz energética de la región sigue basándose en gran medida en los combustibles fósiles y continúa siendo vulnerable a los choques geopolíticos externos —especialmente en el caso de los países importadores de hidrocarburos—. Asimismo, la persistencia de desafíos instrumentales y regulatorios y la falta de seguridad e integración energéticas no permiten avanzar al ritmo necesario para alcanzar esta meta. La meta 7.3, relativa al aumento de la eficiencia energética, requiere una atención considerable, al igual que en el resto del mundo, pero constituye también una gran oportunidad de transformación. Se observa un retroceso en la región en lo referente a la meta 7.a, a pesar de que su cumplimiento facilitaría alcanzar las demás metas.
  1. Robust governance and effective national institutional frameworks are essential to implement policies and plans for the water transition. Improving cooperation across borders and sectors can help strengthen the links between development and humanitarian approaches. The mainstreaming of the gender perspective in the governance of water as well as the inclusion voices of youth and indigenous communities in public water policies and programmes can reduce water-related conflicts in the region. To overcome the water challenges in the region, ECLAC is promoting a sustainable and inclusive water transition based on the following four pillars of action:
    1. (i) Provide universal access to safely managed drinking water and sanitation in order to guarantee that human right, leaving no one behind.
    2. (ii) Eliminate water poverty, promoting equitable and affordable access through efficient, inclusive and progressive rates.
    3. (iii) Reverse the negative externalities related to pollution, overexploitation and increasingly frequent water-use conflicts.
    4. (iv) Transform water management from the current, linear model to a more circular model, promoting innovative practices and technologies in all sectors with a strategic dependency on water.
  1. Una gobernanza robusta y un marco institucional nacional eficaz son fundamentales para implementar políticas y planes de transición hídrica. La mejora de la cooperación transfronteriza y sectorial puede contribuir a reforzar los vínculos entre los enfoques humanitarios y de desarrollo. La integración de la perspectiva de género en la gobernanza del agua, así como la inclusión de las voces de los jóvenes y las comunidades indígenas en las políticas y programas públicos sobre el agua pueden reducir los conflictos relacionados con el agua en la región. Para superar los desafíos del agua en la región, la CEPAL promueve una transición hídrica sostenible e inclusiva basada en los siguientes cuatro pilares de acción:
    1. i) Universalizar el acceso a agua potable y saneamiento gestionados sin riesgos a fin de garantizar este derecho humano sin dejar a nadie atrás.
    2. ii) Eliminar la pobreza hídrica, impulsando un acceso equitativo y asequible a través de tarifas eficientes, inclusivas y progresivas.
    3. iii) Revertir las externalidades negativas relacionadas con la contaminación, la sobreexplotación y los crecientes conflictos por el uso del agua.
    4. iv) Transformar la actual gestión lineal del agua en una más circular, impulsando prácticas y tecnologías innovadoras en todos los sectores que dependen estratégicamente del agua.
  • The Ministry of the Environment and Energy in Costa Rica recognized water “as an asset with economic, environmental and social value” and established a fee for the use of water. The scheme promotes rational water use, includes environmental sustainability criteria into drinking water rates and recognizes the importance of the maintenance of forests to protect the environment.
  • The Dominican Republic created a Water Cabinet through its 2021–2036 National Water Pact to convene authorities and water managers on a weekly basis and strengthen inter-agency coordination and management of national water resources. As a result, commitments have been made to increase investments in water infrastructure, expand and improve existing networks, and build aqueducts and sanitation systems.
  • The Regional Water Dialogues organized by ECLAC in February 2023 brought together multiple stakeholders from government, civil society, development banks and the private sector with the common aim of fulfilling Goal 6 and the human right to water and sanitation. At the meeting, the Regional Water Action Agenda 2023 was adopted, as an urgent call to mobilize political, technical, and financial resources for water management. The agenda is aligned with various agreements and treaties, including the Programme of Action for the Sustainable Development of Small Island Developing States (SIDS), the SIDS Accelerated Modalities of Action (SAMOA) Pathway, the Regional Agreement on Access to Information, Public Participation and Justice in Environmental Matters in Latin America and the Caribbean (Escazú Agreement) and the Montevideo Strategy for Implementation of the Regional Gender Agenda within the Sustainable Development Framework by 2030.
  • In Central America, ECLAC, in cooperation with seven ministries of finance or treasury and three ministries or secretariats of planning of the Central American Integration System (SICA) member countries, is implementing the multisectoral project “Disaster risk reduction and sustainable and inclusive adaptation to climate change in public investment” (RIDASICC), which seeks to build capacities for designing public investment projects, including water infrastructure investments.
  • The ECLAC Regional Network and Observatory for Water Sustainability (ROSA) project aims to enhance national capacities for water transition and set up a Water Network and Observatory in the region. Five countries from Latin America and the Caribbean have already expressed their political commitment to pursuing a sustainable and inclusive water management transition in this context (Bolivia, Colombia, Dominican Republic, El Salvador, and Panama).
  • El Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica reconoció que el agua es “un bien con valor económico, ambiental y social” y estableció un canon por su uso. El plan promueve el uso racional del agua, incluye criterios de sostenibilidad ambiental en las tarifas del agua potable y reconoce la importancia del mantenimiento de los bosques para proteger el medio ambiente.
  • La República Dominicana creó un Gabinete del Agua a través de su Pacto por el Agua 2021-2036 que convoca semanalmente a autoridades y administradores de servicios de abastecimiento de agua y refuerza la coordinación interinstitucional y la gestión de los recursos hídricos nacionales. En consecuencia, se han asumido compromisos para aumentar las inversiones en infraestructuras hídricas, ampliar y mejorar las redes existentes y construir acueductos y sistemas de saneamiento.
  • Los Diálogos Regionales del Agua organizados por la CEPAL en febrero de 2023 reunieron a múltiples actores del gobierno, la sociedad civil, los bancos de desarrollo y el sector privado con el objetivo común de cumplir el ODS 6 y hacer realidad el derecho humano al agua y al saneamiento. En la reunión se aprobó la Agenda Regional de Acción por el Agua de América Latina y el Caribe, como llamamiento urgente para movilizar recursos políticos, técnicos y financieros para la gestión hídrica. La agenda está alineada con varios acuerdos y tratados, entre ellos el Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), las Modalidades de Acción Acelerada para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (Trayectoria de Samoa), el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (Acuerdo de Escazú) y la Estrategia de Montevideo para la Implementación de la Agenda Regional de Género en el Marco del Desarrollo Sostenible hacia 2030.
  • En Centroamérica, la CEPAL, en cooperación con siete ministerios de hacienda o finanzas y tres ministerios o secretarías de planificación de los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), está implementando el proyecto multisectorial “Reducción del riesgo de desastres y adaptación sostenible e incluyente al cambio climático en la inversión pública” (RIDASICC), que busca fortalecer las capacidades para el diseño de proyectos de inversión pública, incluidas las inversiones en infraestructura hídrica.
  • El proyecto de la red y observatorio regional para la sostenibilidad del agua (ROSA) de la CEPAL tiene como objetivo mejorar las capacidades nacionales para la transición hídrica y establecer una red y un observatorio del agua en la región. Cinco países de América Latina y el Caribe ya han expresado su compromiso político de llevar a cabo una transición sostenible e inclusiva de la gestión hídrica en este contexto (Bolivia (Estado Plurinacional de), Colombia, El Salvador, Panamá y República Dominicana).
  • Although the region has improved in ensuring availability of water and sanitation in recent years, in 2020, there were still 161 million people without access to safely managed drinking water and 431 million without access to safely managed sanitation. Access to these basic services is particularly limited for vulnerable groups, including Indigenous and Afrodescendent people.
  • The region is facing a complex scenario in terms of water extraction and use, further exacerbated by water scarcity. As a result, water-related conflicts have increased considerably in recent years with an impact on economies, the political sphere, social stability, populations and the environment.
  • Insufficient technical and statistical capacity, primarily at the local level, is one of the main limits on water governance in the region, leading to a lack of a harmonized series of indicators for monitoring and managing water basins throughout the region.
  • ECLAC estimates that investing 1.3% of regional GDP annually over a 10-year period, with current technical capacities, would universalize access to safely managed drinking water and sanitation for the millions currently left behind. This would have multiple socioeconomic, health and environmental benefits, including creation of 3.6 million green jobs per year in construction, maintenance and operation, prevention of the spread of diseases including COVID-19, a reduction in contamination from untreated wastewater and higher enrolment of girls and women in education.
  • Aunque la región ha mejorado en los últimos años a la hora de garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento, en 2020 todavía había 161 millones de personas sin acceso a agua potable gestionada sin riesgos y 431 millones de personas sin acceso a saneamiento gestionado sin riesgos. El acceso a estos servicios básicos es especialmente limitado para los grupos vulnerables, entre ellos los Pueblos Indígenas y las personas afrodescendientes.
  • La región se enfrenta a un complejo escenario en términos de extracción y uso del agua, agravado aún más por la escasez de agua. Como consecuencia, los conflictos relacionados con el agua han aumentado considerablemente en los últimos años, con repercusiones en las economías, la esfera política, la estabilidad social, las poblaciones y el medio ambiente.
  • La insuficiente capacidad técnica y estadística, principalmente a nivel local, es uno de los principales límites de la gobernanza del agua en la región, lo que conduce a la falta de una serie armonizada de indicadores para el seguimiento y la gestión de las cuencas hidrográficas en toda la región.
  • La CEPAL estima que invirtiendo anualmente el 1,3% del PIB regional durante un período de 10 años, con las capacidades técnicas actuales, se universalizaría el acceso al agua potable y al saneamiento gestionados sin riesgos para los millones de personas que han sido dejadas atrás. Esto tendría múltiples beneficios socioeconómicos, sanitarios y medioambientales, como la creación de 3,6 millones de empleos verdes al año en las áreas de construcción, mantenimiento y funcionamiento, la prevención de la propagación de enfermedades, incluido el COVID-19, la reducción de la contaminación por aguas residuales no tratadas y el aumento de la escolarización de niñas y mujeres.
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