• In the Caribbean, measures in favour of access to justice are implemented by improving the quality and efficiency of the justice system; in Jamaica, for example, this was done through the introduction of an automated court document management system and improvements in infrastructure and technology in the judicial system; or in Trinidad and Tobago, through the adoption of procedural rules and legal amendments to ensure efficiency and fairness in the criminal justice system.
  • In Latin America, significant measures have also been identified, such as the enactment of a law to speed up criminal proceedings and combat violence through judicial channels in the Plurinational State of Bolivia, or the emphasis placed on respect for the rule of law and due process in Cuba’s judicial system.
  • Some countries have taken steps to reverse the increase in the number of officially registered weapons. Uruguay passed Act No. 19.247, which establishes penalties for crimes related to the unlawful possession and trafficking of arms and ammunition; in Chile, voluntary surrenders have increased under the Arms Control Act (No. 17.798), and in Colombia there has been a steady increase in arms seizures thanks to the actions of the national police force.
  • The right to participate in public life is enshrined in the constitution of several countries in the region, at least eight of which have passed laws or decrees on participation that recognize and guarantee the right of citizens to participate in public affairs and provide mechanisms to that end.
  • Countries have begun to innovate in order to implement new forms of inclusive decision-making that take account of the needs of citizens, including those who have traditionally been excluded from decision-making. The Vision for Peru to 2050 plan, for example, was based on a broad participatory process involving more than 4,500 representatives of government, civil society, academia, business, children, adolescents and young people, and people in vulnerable situations, among others (3).
  • Latin America and the Caribbean has advanced in the installation of the open State model, hand in hand with the Open Government Partnership, a voluntary global initiative that at present includes 15 countries in the region and has facilitated the joint creation —between the State and citizens— of 70 action plans, adding up to a total of 1,389 commitments in the last decade.
  • Citizen organizations in the region are using open budget data to better understand public procurement, at both the national and the municipal level, which fosters citizen oversight. This information can also be used to determine whether or not public procurement incorporates sustainability criteria.
  • Mexico’s National Council for the Evaluation of Social Development Policy (CONEVAL) annually evaluates all federal social programmes to contribute to policy coherence, avoiding duplication of efforts and resources, and maximizing results (4).
  • The right of access to public information has constitutional status in most countries in the region and 24 of them have specific laws on the subject (5), the latest of which was enacted in 2021. In the Plurinational State of Bolivia (6) and Costa Rica (7) such matters are governed by decrees issued by the executive branch. In the Caribbean, access to information and participation is framed within the rights to freedom of expression, peaceful assembly and association (8).
  • The Regional Agreement on Access to Information, Public Participation and Justice in Environmental Matters in Latin America and the Caribbean (Escazú Agreement) is an important regional initiative for the protection of human rights defenders in environmental matters (9). The Agreement provides that each party shall guarantee a safe and enabling environment for persons, groups and organizations that promote and defend human rights in environmental matters, so that they are able to act free from threat, and shall take adequate and effective measures to recognize, protect and promote their rights and to prevent, investigate and punish attacks, threats or intimidations that they may suffer while exercising those rights.
  • En el Caribe se implementan acciones a favor del acceso a la justicia mediante la mejora de la calidad y la eficiencia del servicio de justicia, por ejemplo, en Jamaica, mediante la implementación de un sistema automatizado de gestión de documentos en los tribunales y mejoras en la infraestructura y la tecnología en el sistema judicial, o en Trinidad y Tabago, a través de la introducción de reglas de procedimiento y enmiendas legales para garantizar la eficiencia y la equidad en el sistema de justicia penal.
  • En América Latina también se identifican acciones relevantes, como la promulgación de una ley para acelerar procedimientos penales y combatir la violencia por la vía judicial en el Estado Plurinacional de Bolivia, o el énfasis puesto en el respeto del Estado de derecho y el debido proceso en el sistema judicial de Cuba.
  • Algunos países han implementado medidas para revertir el incremento de la cantidad de armas oficialmente registradas. En el Uruguay se promulgó la Ley núm. 19247, que establece sanciones para los delitos relacionados con la tenencia irregular y el tráfico de armas y municiones; en Chile se han incrementado las entregas voluntarias en el marco de la Ley de Control de Armas (núm. 17798), y en Colombia se ha producido un incremento sostenido de la incautación de armas gracias a las acciones de la Policía Nacional de Colombia.
  • El derecho de las personas a participar en la vida pública de la nación tiene rango constitucional en varios países de la región y en al menos ocho se han aprobado leyes o decretos de participación, en los que se reconoce y garantiza el derecho de la ciudadanía a participar en los asuntos públicos y se prevén mecanismos para ello.
  • Los países han comenzado a innovar a fin de implementar nuevas formas de adopción de decisiones inclusivas que respondan a las necesidades de la ciudadanía, incluida aquella que ha estado tradicionalmente excluida de la toma de decisiones. La Visión del Perú al 2050, por ejemplo, se nutrió de un amplio proceso en que participaron más de 4.500 representantes de gobierno, de la sociedad civil, del sector académico, de empresas, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y personas en situación de vulnerabilidad, entre otros (3).
  • América Latina y el Caribe ha avanzado en la instalación del paradigma del Estado abierto, de la mano de la iniciativa global voluntaria denominada Alianza para el Gobierno Abierto (OGP), que actualmente incluye a 15 países de la región y que ha facilitado la creación en forma conjunta, entre el Estado y la ciudadanía, de 70 planes de acción, sumando un total de 1.389 compromisos en la última década.
  • Diversas organizaciones ciudadanas de la región están utilizando datos abiertos del presupuesto para comprender mejor las compras públicas, tanto nacionales como municipales, lo que fomenta el control social. Esta información puede servir también para establecer si las compras públicas están incorporando o no criterios de sostenibilidad.
  • El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de México evalúa anualmente todos los programas sociales federales para contribuir a la coherencia de las políticas, evitando duplicidades de esfuerzos y recursos, y maximizando los resultados (4).
  • El derecho de acceso a la información pública tiene rango constitucional en la mayoría de los países de la región y 24 de ellos cuentan con leyes específicas sobre la materia (5), la última de las cuales se promulgó en 2021. En el Estado Plurinacional de Bolivia (6) y Costa Rica (7) esta materia se encuentra regulada por decretos expedidos por el Poder Ejecutivo. En el Caribe, el acceso a la información y la participación se enmarca en los derechos a la libertad de expresión, reunión pacífica y asociación (8).
  • El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (Acuerdo de Escazú) (9) es una importante iniciativa regional con miras a la protección de las personas defensoras de los derechos humanos en asuntos ambientales. El Acuerdo establece que cada Parte garantizará un entorno seguro y propicio en el que las personas, grupos y organizaciones que defienden los derechos humanos en asuntos ambientales puedan actuar sin amenazas y tomará medidas adecuadas y efectivas para reconocer, proteger y promover sus derechos, y para prevenir, investigar y sancionar ataques, amenazas o intimidaciones que puedan sufrir en el ejercicio de esos derechos.
  • The region has an average rate of 19.9 homicides per 100,000 population, according to 2021 data, while the rates in the rest of the world are 2.3 in Asia, 2.2 in Europe, 2.9 in Oceania, 6.3 in North America and 12.7 in Africa (1). Trends among the countries are considerably mixed. In South America, while Brazil has registered a downward trend since 2017, countries such as Colombia and Ecuador saw significant increases in this indicator between late 2020 and 2021. Similarly, while several Central American countries, such as Belize, El Salvador, Honduras and Panama, recorded fewer homicides as a result of aggressive anti-gang interventions, Costa Rica saw a slight increase between 2019 and 2022.
  • In terms of other forms of violence, the number of people who have been victims of robbery has been on the decline in several countries in the region, with the largest reductions observed in Chile, Colombia, Mexico and Peru. A similar trend is visible in the prevalence of physical violence but not, unfortunately, in the case of sexual violence, nor in people’s perception of insecurity when walking alone in their neighbourhood. While the region is making progress towards meeting target 16.1, to significantly reduce all forms of violence and related death rates everywhere, that progress is insufficient.
  • The increase in cocaine production since 2020 and the expansion of transnational criminal organizations have resulted in higher homicide rates. Ecuador saw a 407% surge in homicides between 2016 and 2022, attributed to intensifying violence among rival gangs involved in drug trafficking. In the Caribbean, drug trafficking has escalated gang violence, which is reflected in increased homicides; in the Turks and Caicos Islands, for example, homicides rose by more than 50% between 2021 and 2022.
  • Latin American and Caribbean countries have the highest proportion of firearm-related homicides in the world total. In 2021, there were at least 89,100 victims of homicides involving firearms in the region, and the specific rates per 100,000 inhabitants were 9.3 in the Caribbean, 16.9 in Central America and Mexico, and 12.7 in South America.
  • Estimates on the extent of corruption and bribery show that about half the population is concerned about the levels of corruption in their country. Between 2004 and 2021, the percentage of people who considered corruption to be somewhat or very widespread climbed from 73.0% to 76.2%. Likewise, the percentage of those who consider that there has been little or no progress in the fight against corruption rose from 59.8% in 2010 to 65.1% in 2015 and 66.0% in 2023.
  • The Inter-American Development Bank estimated in 2017 that the social cost of crime accounted for 0.64% of GDP (2), that spending on security services amounted to 1.37% of GDP and that public spending on this item was 1.51% of GDP.
  • La región tiene una tasa promedio de 19,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, según datos de 2021, mientras que las tasas en el resto del mundo son de 2,3 en Asia, 2,2 en Europa, 2,9 en Oceanía, 6,3 en América del Norte y 12,7 en África (1). Existe una gran heterogeneidad entre los países. En América del Sur, mientras que el Brasil presentó una tendencia a la baja desde 2017, en países como Colombia y el Ecuador se produjeron aumentos considerables de este indicador entre fines de 2020 y de 2021. De manera similar, mientras que en varios países de Centroamérica, como Belice, El Salvador, Honduras y Panamá, se registraron disminuciones de los homicidios, a raíz de agresivas intervenciones contra las pandillas, en Costa Rica se produjo un ligero aumento entre 2019 y 2022.
  • En lo que respecta a otras formas de violencia, la población que ha sido víctima de robos ha ido a la baja en varios países de la región, y las mayores reducciones se observan en Chile, Colombia, México y el Perú. Una tendencia similar se registra en la prevalencia de la violencia física, pero desafortunadamente no en el caso de la violencia sexual ni en la percepción de inseguridad al caminar sin compañía en la zona en que se reside. Si bien la región avanza hacia el cumplimiento de la meta 16.1, de reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo, dicho avance es insuficiente.
  • El aumento de la producción de cocaína desde 2020 y la expansión de las organizaciones delictuales transnacionales se han traducido en mayores tasas de homicidios. En el Ecuador se produjo un aumento de los homicidios del 407% entre 2016 y 2022, lo que se atribuye a la intensificación de la competencia violenta entre bandas rivales que se dedican al narcotráfico. En el Caribe, el tráfico de drogas ha incrementado la violencia de las pandillas, lo que se ha reflejado en el aumento de los homicidios; en las Islas Turcas y Caicos, por ejemplo, estos se incrementaron más de un 50% entre 2021 y 2022.
  • Los países de América Latina y el Caribe registran la más alta proporción dentro del total mundial de homicidios relacionados con armas de fuego. En 2021, hubo al menos 89.100 víctimas de homicidios relacionados con armas de fuego en la región, y las tasas específicas por cada 100.000 habitantes fueron de 9,3 en el Caribe, 16,9 en la agrupación conformada por Centroamérica y México, y 12,7 en América del Sur.
  • Estimaciones sobre el alcance de la corrupción y el soborno muestran que cerca de la mitad de la población siente preocupación por los niveles de corrupción en su país. Entre 2004 y 2021, el porcentaje de personas que consideraban que la corrupción estaba algo o muy generalizada pasó del 73,0% al 76,2%. Asimismo, el porcentaje de quienes consideran que el progreso en la lucha contra la corrupción es escaso o nulo, aumentó del 59,8% en 2010 al 65,1% en 2015 y el 66,0% en 2023.
  • El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (2) estimó en 2017 que el costo social de la delincuencia representaba un 0,64% del PIB, que el gasto en servicios de seguridad ascendía al 1,37% del PIB y que el gasto público en este rubro era del 1,51% del PIB.
  • Homicide rates in Latin America and the Caribbean have been elevated since the 1990s, and are now the highest in the world. Although the region is home to only about 9% of the world’s population, it accounts for almost a third of all homicides, which have largely been attributed to violence associated with conflicts between organized criminal groups competing for control of illegal markets.
  • A number of structural problems persist in the region, such as weak rule of law, social inequality and youth unemployment, as well as short-term problems such as drug production and trafficking and possession and use of firearms. While countries are taking steps to address violence, the strategies implemented to do so vary, as do patterns and trends of reduction, reflecting the complexity of the situation in each country.
  • There is little statistical information on trends in illicit financial inflows and outflows and the seizure, surrender or legalization of illicit arms. The region is far from guaranteeing a high standard of transparency and accountability, which translates into very high levels of distrust and perceived corruption.
  • Vulnerable populations face more obstacles when it comes to exercising their right to informed and effective participation in public life and policymaking. However, there are notable efforts to ensure equal access to justice; inclusive, participatory and representative decision-making; and public access to information.
  • En América Latina y el Caribe se registran altas tasas de homicidios desde la década de 1990, que han llegado a ser las más elevadas del mundo. Aunque la región solo concentra cerca del 9% de la población mundial, en ella se cometen casi un tercio del total de homicidios, los que se han atribuido en gran medida a acciones violentas relacionadas con conflictos entre grupos delictuales organizados que compiten por el control de los mercados ilegales.
  • En la región persisten algunos problemas estructurales, como la debilidad del Estado de derecho, la desigualdad social y el desempleo juvenil, y problemas coyunturales, como la producción y el tráfico de drogas y la posesión y uso de armas de fuego. Si bien los países están tomando medidas para abordar la violencia, las estrategias aplicadas para ello son variadas, al igual que los patrones y las tendencias de reducción, lo que refleja la complejidad de la situación en cada país.
  • Existe escasa información estadística sobre las tendencias de las entradas y salidas de flujos financieros ilícitos y la incautación, entrega o legalización de armas ilícitas. La región está lejos de garantizar un alto estándar de transparencia y rendición de cuentas, lo que se traduce en niveles muy elevados de desconfianza y percepción de corrupción.
  • Las poblaciones vulnerables enfrentan más obstáculos para ejercer su derecho a participar de manera informada y efectiva en la vida pública y en la formulación de políticas públicas. No obstante, existen esfuerzos destacables dirigidos a garantizar la igualdad de acceso a la justicia, la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas y el acceso público a la información.
  • Apply more modern agricultural and livestock production processes in the region to increase production, generate income and employment, and limit the negative impact of current production patterns on the environment.

  • Develop more sustainable, healthy and diverse, low-input agricultural and food systems that, in addition to conserving and regenerating biodiversity, constitute more resilient, energy-efficient and socially just systems.
  • Reduce dependence on fossil fuels and promote the production and knowledge-intensive use of biological resources, processes and principles for the sustainable supply of goods and services in all sectors of the economy (bioenergy farming and bioinputs, food, fibres, health products, industrial products and bioplastics).

  • Recognize the key role that scientific and technological knowledge can play in redefining the relationships between the agricultural sector, ecosystems and industry.
  • Aplicar procesos más modernos de producción agrícola y pecuaria en la región para aumentar la producción, generar ingresos y empleo, y limitar el efecto negativo de los actuales patrones de producción en el medio ambiente.

  • Desarrollar sistemas agrícolas y alimentarios más sostenibles, sanos y diversos y con bajos niveles de uso de insumos que, además de conservar y regenerar la biodiversidad, constituyen sistemas más resilientes, energéticamente eficientes y socialmente justos.
  • Reducir la dependencia de los combustibles fósiles y promover la producción y utilización intensiva del conocimiento de los recursos, procesos y principios biológicos para el suministro sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía (bioenergía agrícola y bioinsumos, alimentos, fibras, productos para la salud, productos industriales y bioplásticos).

  • Reconocer el rol primordial del conocimiento científico y tecnológico como motor para redefinir las relaciones entre el sector agropecuario, los ecosistemas y la industria.
  • Within the framework of the global partnership for ecosystem restoration, El Salvador launched a national programme and, together with the Central American Integration System (SICA), put forward the proposal to declare a United Nations decade on ecosystem restoration. In March 2019, the General Assembly proclaimed 2021–2030 the United Nations Decade on Ecosystem Restoration.

  • The Ganadería Colombiana Sostenible (“Sustainable Colombian Livestock”) project is an example of how silvopastoral production systems (integration of different types of trees with livestock production and conservation of native forests) can raise farm productivity while enhancing the provision of environmental goods and services. These include: improved water regulation and erosion control, increased biodiversity and carbon storage, and reduced nitrous oxide and methane gas emissions.
  • In Brazil and Mexico, sustainable-use protected areas (that allow timber production) are more effective at preventing deforestation than strictly protected areas.
  • En el marco de la alianza global para la restauración de los ecosistemas, El Salvador inició un programa nacional y lideró, junto con el Sistema de la Integración Centroamericano (SICA), la propuesta de declarar una década de las Naciones Unidas de restauración de ecosistemas; en marzo de 2019, la Asamblea General proclamó el período 2021-2030 Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas.

  • El proyecto Ganadería Colombiana Sostenible es un ejemplo de cómo sistemas de producción silvopastoriles (uso de diferentes tipos de árboles integrados a la producción ganadera y conservación de bosques nativos) elevan la productividad de las fincas a la vez que incrementan la prestación de bienes y servicios ambientales: mejora de la regulación hídrica y control de la erosión, aumento de la biodiversidad y almacenamiento de carbono, y reducción de las emisiones de óxido nitroso y gas metano, entre otros.
  • Se ha observado que en el Brasil y México las áreas protegidas de uso sostenible (en las que se permite producir) son más eficaces para prevenir la deforestación que las de protección integral.
Subscribe to